Y la noche se nos va, entre los perros y los gatos que pasan; entre mi mano que se desliza sobre tu piel y entre tu mano que la aparta. Y la noche se nos va, entre el control remoto y un banal comentario; entre que te digo te amo y contestas que ya lo sabes. Y la noche se nos fue, entre que tu sabes bien que te amo; entre que yo no sé qué carajos y escribo y escribo. La noche, la noche, la noche, que se hace larga cuando se repite, la noche, la noche, la noche, que nunca se va cuando espero, esa voz dulce y sólo tuya, diciendo si acaso te amo, te amo, te amo. Sólo entonces, puedo soñar...
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